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El correo electrónico sigue siendo una de las principales puertas de entrada a una organización. Sin embargo, el riesgo ya no termina en el phishing. Hoy en día, una cuenta de correo comprometida puede permitir que un atacante observe conversaciones, identifique proveedores y conozca procesos de pago, mientras espera el momento adecuado para intervenir. Por esta razón, el correo corporativo se convierte en un canal crítico para la seguridad de la información y para la continuidad de las operaciones.
En primer lugar, es importante entender que un atacante que obtiene acceso a una cuenta no necesariamente necesita vulnerar directamente la infraestructura de la organización. Por el contrario, puede utilizar ese acceso para obtener información, mantener persistencia, identificar oportunidades de fraude o incluso suplantar a personas de confianza.
Entre los escenarios más comunes se encuentran:
Por eso, proteger el correo electrónico requiere analizar mucho más que la capacidad de detectar mensajes maliciosos.
Tener seguridad en Microsoft 365 o Google Workspace, entonces, no significa que el correo esté completamente protegido. Si bien contar con ellos o con una solución antispam es un componente importante de la seguridad, esto no garantiza por sí mismo que el entorno de correo esté correctamente asegurado. De hecho, la protección depende también de cómo están configuradas las identidades, los mecanismos de autenticación, las reglas de correo, las políticas de seguridad y los controles de detección y respuesta.
Como resultado, una configuración incorrecta puede generar oportunidades para que un atacante aproveche una cuenta legítima y, con ella, la confianza que existe dentro y fuera de la organización.
Un Aseguramiento de Correo Electrónico, en pocas palabras, permite revisar de forma integral qué tan protegido está este canal y cuáles son las principales oportunidades de mejora.
La evaluación puede considerar aspectos como:
En definitiva, el objetivo no es agregar controles por agregar, sino entender qué tan posible sería hoy comprometer, utilizar o suplantar el correo de la organización, para así identificar las brechas existentes y establecer acciones concretas que reduzcan el riesgo.
Cuando un atacante controla una cuenta de correo legítima, muchas veces ya no necesita vulnerar directamente la infraestructura. En cambio, puede simplemente aprovechar la confianza: conocer conversaciones, identificar quién autoriza pagos, entender relaciones con proveedores y, finalmente, esperar el momento adecuado para intervenir. Por esta razón, el aseguramiento del correo electrónico debe contemplar tanto los controles tecnológicos como la capacidad de la organización para detectar, contener y responder ante una cuenta comprometida.
La pregunta, entonces, no es únicamente si tu organización cuenta con herramientas de protección. Más bien, la pregunta es si, ante un intento de BEC, suplantación o compromiso de una cuenta, tu organización podría detectarlo, contenerlo y responder antes de que se convierta en un incidente de mayor impacto.
En MaTTica, ayudamos a las organizaciones a evaluar el nivel de seguridad de su correo electrónico y a reducir las oportunidades que un atacante pudiera aprovechar.
Conoce, entonces, cómo fortalecer la seguridad de tu correo corporativo y reducir el riesgo de fraude, suplantación y compromiso de cuentas.
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