• Fecha: Sep 07, 2011
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Empresas y Dinero México, D. F., El pasado 25 de agosto la Ciudad de Veracruz vivió una crisis verdaderamente difícil. Cientos de mensajes inundaron las redes sociales (twitter y facebook) advirtiendo a la comunidad veracruzana hechos como los siguientes: “Confirmo en la Escuela {Alfonso Reyes} de la Col. Carranza se llevaron 5 niños, grupo armado, psicosis total en la zona”, “Tiros en la escuela atrás del activo integral Veracruz Pemex a las 11:40 am”, “La Secretaría de la Defensa Nacional sugirió y ordenó retirar a los niños de las escuelas”, “Disparos desde un helicóptero hacia una escuela primaria… niños atemorizados durante el recreo y tirados en el suelo aleccionados por sus padres”, “Autoridades confirmaron los hechos”. Toda esta información era completamente falsa.

Mientras esto sucedía, las autoridades estatales se esforzaban por desmentir estos mensajes a través de los medios de comunicación oficiales y los involucrados se empeñaban en afirmar que eran ciertos. Como era de esperarse, la ciudad entró en caos. Los directores de varias escuelas empezaron a llamar a los padres de familia para que pasaran a recoger a sus hijos; la voz se corrió y el pánico y alarma trastornaron durante varias horas a la ciudad. Muchos reporteros captaron con sus cámaras a padres de familia y niños corriendo con angustia y desesperación en las escuelas veracruzanas.

Presuntamente esta psicosis fue generada por una cuenta de twitter llamada @NarcoViolencia, desde donde se publicaron noticias sobre hechos violentos en Ciudad Juárez: “Un grupo de sicarios dispararon contra padres de familia en una escuela primaria”, “varias narcomantas fueron colocadas en escuelas”. El problema inició cuando estos mensajes fueron republicados (re-twitteados) con el hashtag #Verfollow, sin aclarar que se trataba de escuelas de Ciudad Juárez. El hashtag #Verfollow se usa para informar sobre hechos violentos en Veracruz.

Si bien estos mensajes fueron generados por una colectividad de usuarios de las redes sociales, dos personajes que actuaron como “curadores” fueron los protagonistas de re-transmitir, generar y confirmar una muy buena parte de los mensajes: Gilberto Martínez Vera y María de la Luz “Maruchi” Bravo Pagola, ambos maestros. En Internet se conoce como “curador de contenido” a aquella persona que continuamente busca, agrupa, organiza y comparte la información más relevante sobre un tema determinado que se discute o propaga a través de esta red.

De entre 16 personas sujetas a investigación, las autoridades del estado arrestaron a Maruchi y Gilberto, quienes están acusados de “terrorismo equiparado” y “sabotaje”, delitos que de acuerdo al Código Penal de Veracruz les corresponden penas de hasta 30 y 20 años en prisión respectivamente. Estos hechos tienen enfurecidos a una buena parte de la comunidad de usuarios de twitter y facebook de México. Desde luego buscaron involucrar de inmediato a derechos humanos, partidos políticos, asociaciones no gubernamentales de la talla de Amnistía Internacional y la prensa de muchos países tiene puestos los ojos en México por este tema. Se dice que es la primera vez a nivel mundial que un país acusa de “terrorismo” a usuarios de twitter por los contenidos de sus publicaciones.

Ana, una usuaria de twitter publicó un par de mensajes que me llamaron la atención: “Yo fui 1 de los padres que sufrieron x esos twitts, quiero un castigo ejemplar para ellos.” Cuando la felicité por expresar su opinión pues en apariencia la mayoría estaba a favor de los twitteros, Ana me respondió: “Es cierto! Pero los defienden x ir contra del gobierno, pero pocos razonan el alcance de actos irresponsables como los twiteros”. Claudia, otra twittera comenta: “Son ABSOLUTAMENTE irresponsables, pero no terroristas.”

Es un hecho que a Maruchi y Gilberto no puede de ninguna manera considerárseles como “terroristas” o “saboteadores”, y es un absurdo que el Gobierno de Veracruz pretenda imputarles estos delitos. Sin embargo, los acusados actuaron con total y absoluta irresponsabilidad al esparcir con tal ahínco esa información que provocó una psicosis y colapso de la vialidad, la telefonía celular y los servicios de emergencia durante al menos 4 horas en Veracruz. Estos actos no deben quedar impunes y merecen una sanción razonable y proporcional a la afectación que causaron.

Fuente: Empresas y Dinero
Publicado con consentimiento de su autor: Joel Gómez Treviño / @JoelGomezMX

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