• Fecha: Sep 23, 2009
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En días pasados publiqué en esta columna que en las oficinas que expiden pasaportes de la Secretaría de Relaciones Exteriores, que encabeza la canciller Patricia Espinosa, se implementan ridículas medidas de seguridad de la mano de la prohibición de introducir alimentos a las salas, se impide el uso de teléfonos celulares, a partir de la puerta de las oficinas. Esto raya en lo ridículo e injustificable.

Ayer el comunicador de la SRE, Víctor Avilés, manda una carta que se publica en la sección correspondiente del periódico La Crónica de Hoy, y expresa, entre otras cosas, que las oficinas para expedición de pasaportes, «requiere el establecimiento de sistemas de control de calidad y la implementación de estrictos controles de seguridad, para evitar no sólo una mala imagen, sino acciones preventivas (de tipo sanitario, limitando la introducción de alimentos y bebidas) e igualmente protección a los usuarios (gestoría ilegal y evitar adulteración de documentos) incluyendo la transmisión de información y la interferencia en los sistemas de comunicación (mediante los cuales se verifican datos de los solicitantes con otras dependencias)».

«Estas medidas se aplican para prevenir la suplantación de personalidad y evitar el robo de identidad por parte de la delincuencia organizada. Asimismo, se busca proteger a menores de edad y personas vulnerables susceptibles de tráfico o substracción». Quienes conocemos de seguridad informática, con sistemas de encriptación, la prohibición de celulares para no interferir los sistemas de comunicación, es ridícula. La encriptación bancaria más simple es suficiente para evitar la fuga de información. En el caso de «personas vulnerables» de tráfico o substracción, entonces hay que prohibir celulares donde existan «personas vulnerables». En todo el planeta, pues.

Ahora, lo dicho por Avilés, aterra. Si con un teléfono celular pueden vulnerar la seguridad de la identidad de millones de mexicanos que tienen un pasaporte, estamos completamente a merced de cualquier estudiante universitario de sistemas computacionales y, por si fuera poco, qué decir de un hacker, sea miembro de la delincuencia organizada o un estudiante aburrido.

La verdad la prohibición de celulares en esas oficinas, es un capricho burocrático. O, ¿los mexicanos tenemos que preocuparnos más por otro aspecto de inseguridad nacional?

PODEROSOS CABALLEROS.- Invitado por Guillermo Ortiz, de Banxico, el premio Nobel de Economía 2003, Robert Engle, calificó de equivocada la propuesta del PAN de subir los impuestos dado que la economía se encuentra en recesión. *** No entiendo a nuestros senadores. Después de denostar a Arturo Chávez Chávez hasta el cansancio, aprobarán su nombramiento. ¿No se dan cuenta que si, como prevén, hace un mal papel como procurador General de la República, la culpa no es del Presidente quien lo propuso, sino del Congreso que lo ratificó? El dictamen para mañana será aprobado con la burda leyenda: «Cumple con los requisitos para ser procurador…» *** Investigan a Cemex, de Lorenzo Zambrano, por colusión en precios, en España.

CHIQUILLERÍA.- El gobierno, con la intervención de la IP, construirá 12 penales en todo el país y renovará otros más, como las Islas Marías. Así pretenden terminar con la creciente población de reos en 432 prisiones de todo el país. El sistema penitenciario, que en la SSP, encabeza el subsecretario Patricio Patiño. Las constructoras serán elegidas, según el oficial mayor de SSP, Sergio Montaño, con base en experiencia y por asignación directa, mediante el sistema de PPS (sociedad pública y privada). Serán más de 20 mil millones de pesos los que se invertirán y uno de los penales, en Papantla, tendrá un área de seguridad para reos altamente peligrosos.

Fuente: SRE
Autor: Víctor Sánchez Baños

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