• Fecha: Jul 21, 2003
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Fuente: Intermanagers.com Autor: Andrés Velázquez, CISSP

Cada vez vemos más sitios con la posibilidad de realizar compras en línea, donde aseguran que nuestros datos son protegidos y que es un sitio seguro.

Según un estudio realizado por la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), de 4,656 personas que navegan en México, el 56% han comprado alguna vez algún producto o servicio por Internet. Del resto, el 41% se debe a temor de dar los números de tarjeta de crédito.

Estoy seguro que son pocas las personas realmente que revisan la seguridad que van a tener al comprar, dado a que no tenemos conocimiento de las posibilidades y los estándares que se manejan.

La manera más fácil de identificar si nuestros datos de la tarjeta viajan encriptados a través de Internet es el uso de un protocolo llamado Secure Socket Layer (SSL) el cual es muy fácil de identificar: un candado en la parte inferior derecha de el navegador, y el cambio del prefijo de la dirección a: https://

Pero aún así, es un gran mito el hecho de que un hacker o cracker vaya a robar los datos de la tarjeta de crédito que sale de su computadora.

Al igual que los ladrones de la vida real, los crackers buscan cosas fáciles y rápidas; es por ello que el punto vulnerable al estar haciendo las compras por medio de Internet es el servidor donde se realizan las transacciones y no realmente la máquina del cliente.

Imagine que un ladrón se encuentra afuera de su casa, revisando cada vez que salga a ver si en alguna de esas ocasiones usted carga con algo de valor. Muchas veces usted solo sale a hacer ejercicio o a realizar sus labores diarias. Únicamente una vez al mes se dirige al banco a realizar sus depósitos.

Lo mismo sucede en Internet, son pocas veces las que el usuario de Internet comprará cosas, por lo tanto es mejor para el hacker ir al banco a robar las tarjetas de crédito.

Podemos hacer muchas cosas por probar la seguridad de los portales donde realizamos compras, pero la más importante es el sentimiento que tenemos al realizar la compra. No basta con que probemos que el sistema sea seguro, si sentimos que es inseguro, lo será.

Algunos portales cuentan con mayor credibilidad, diferentes posibilidades de pago, ya sea al recibir la mercancía, depósitos bancarios, etc. Lo importante es no negarnos a la tecnología y a la posibilidad de realizar las compras.

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