• Fecha: Mar 10, 2011
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El ColombianoUno que otro día -hay que confesarlo- usted googlea su nombre y se siente satisfecho de que lo citen en un reputado sitio o de ver que el primer lugar en el omnipresente Google corresponde a su perfil en LinkedIN o remite a su página personal. Todo bajo control, ¿cierto?.

Pero, qué pensaría si al consultar en este u otro buscador, la primera página que aparece es un blog anónimo en el que se van lanza en ristre contra su imagen personal y su reputación. ¿Qué hacer?

En realidad, en internet no hay ningún «desmaquillador» efectivo que permita borrar lo que otros ponen sobre usted de un plumazo.

En las redes sociales existen los clásicos botones de «abuso» para reportar una irregularidad, pero hay que saber con exactitud a qué correo escribir para que den de baja una imagen.

Es complejo pero no imposible. Tal como dijo el periodista español Francisco Canals a EL COLOMBIANO, «borrar cosas en internet es difícil». Y lo dice con conocimiento de causa, pues lucha, a través de su empresa, Identidad Legítima, contra contenidos nocivos que pueden dañar la reputación personal en la red.

Quienes entran y salen de internet aún no han aprendido a «construir un Yo Digital» de forma correcta, explica el experto.

Cita, entre sus casos, el de una médica muy conocida en España, propietaria de una clínica privada que despidió a una enfermera. Tras el hecho, la web se convirtió literalmente en su «herramienta de venganza».

De manera anónima y sistemática, comenzó a decir que la especialista ni siquiera era profesional. Pronto, perdió a la mitad de su clientela y tuvo que despedir a una buena parte de su nómina. Mientras tanto, en el primer lugar de los resultados de Google, seguía apareciendo la información falsa.

¿Qué se puede hacer?
Francisco dice que en su trayectoria ha descubierto que los procesos judiciales son costosos, transnacionales e inútiles. La mejor manera, en su criterio, es desplazar la información calumniosa por otra real, pero positiva.

Por ello, se dedica a hacer investigación sobre el sujeto calumniado y a crear páginas personales, perfiles profesionales y blogs con los que Google pueda trabajar para poner este contenido en los primeros lugares.

«No falseamos, sino que se cogemos el valor, lo positivo de alguien, y lo presentamos en internet». De diversas maneras, porque al buscador le interesa la variedad. Si encuentra algo repetido pues no lo indexa.

Y es que en esta teoría, que Google no se molesta en respaldar, porque sus algoritmos de búsqueda son secretos, Francisco ha establecido que mientras más antigua sea una información a la que se siga accesando, más relevante se vuelve.

Por ello, lo que un usuario daba «por terminado» en su vida real, se puede convertir en una pesadilla virtual.

Christian Linacre, experto en Seguridad de Microsoft para América Latina, dice que, sin especular sobre la forma cómo funcionan los buscadores, lo que se publica en diversos sitios está determinado por los términos y condiciones, es decir, la política del sitio; así como la legislación del país donde esté «hosteado» (alojado).

Si bien no hay un consenso sobre qué es privacidad, lo que hay que tener claro es elegir qué sitios respetan mejor los derechos individuales.

¿Y si se montó una foto de la que después usted se pueda arrepentir? Algunas web responden en una semana, en promedio, frente a reportes de «abuso». Otros, a pesar de la queja, y si no «viola» algún asunto legal, ni se molestan en bajar el contenido.

Linacre sentencia: «Cuando se publica una foto en una red social uno está dispuesto a que al otro día se publique en un diario».

Y si internet se ha convertido en una gran conversación, como dice Canals, lo mejor es pensar antes de hablar.

Así, a la siguiente vez que tenga deseos de practicar el «egosurfing» no tendrá que preocuparse de lo que encuentre.

Contexto: Rastros que son imborrables

Aún si usted elimina una foto en el Facebook es posible que se pueda encontrar en los buscadores, que de forma automática, indexan la última información que existe. ¿Cómo desaparecerla, entonces? Andrés Velázquez, director de Investigaciones Digitales de Mattica, precisa que la mejor manera es cambiar los datos y esperar un mes, para darla de baja.

De esa manera se logra que Google, por ejemplo, no la incluya, al decidir que es incompleta e inexacta. Velázquez aconseja revisar que no se vaya su firma en los correos que envía a fuentes públicas y googlearse, en especial si maneja información confidencial, pues -tal como le ha sucedido- es posible encontrar conferencias o documentos privados en la web.

En este caso, conviene reportarlos, adjuntar pruebas. En YouTube, por ejemplo, se dan de baja en tres días. Cada sitio tiene su política.

Fuente: El Colombiano / Natalia Estefanía Botero

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