• Fecha: Oct 12, 2008
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Fuente: www.milenio.com Autor: Mariano Espinosa

Andrés Velázquez es el único especialista mexicano en este campo de trabajo. En su opinión es importante
reformar las leyes para tipificar los ciberdelitos.

A su regreso de unas largas vacaciones, Alejandra quedó aterrada al darse cuenta de que alguien, y no precisamente el mayordomo, se había metido a su computadora, violando su seguridad y teniendo acceso a sus secretos. ¿Cómo saber qué había sucedido con su equipo, quién había entrado y para qué había sustraído información que sólo ella poseía? Por cerca de siete mil pesos contrató un especialista en cómputo forense y en una semana supo exactamente todo lo que sucedió con su computadora cada segundo que estuvo lejos de ella.

Andrés Velázquez es el especialista, el único en México, dicen los que saben, con todas las certificaciones necesarias para ostentarse como investigador de cómputo forense. Es un moderno Sherlock Holmes que por su saber especializado se puede dar el lujo de cobrar entre 100 y 500 dólares por hora. “Hace un tiempo apoyamos a una organización para realizar una investigación interna de su personal presuntamente ligado a un fraude y difamaciones”, recuerda Velázquez. “Solicitamos el acceso a las computadoras, así como de los teléfonos celulares (en este caso equipos Nextels y BlackBerry) de los empleados.

“Para este caso en particular, es importante subrayar que los teléfonos, computadoras y Black-berries eran propiedad de la empresa, y que fueron entregados a los empleados como recursos para sus labores, por lo que el acceso era completamente legal”, dice.

Según sus reportes, al realizar la investigación sobre las computadoras se lograron detectar ciertas comunicaciones y en mensajes de texto SMS existentes y borrados en los dispositivos fue como se pudo vincular al grupo de personas involucradas en el incidente.

Esta nueva especialidad de la ciencia forense cuenta apenas con una década depresencia en México y, de acuerdo con Velázquez así como otros especialistas en el ámbito de acceso a internet, es una herramienta útil para corregir y prevenir la cantidad de delitos que se cometen mediante la red. Según Roberto Bello, director de estudios sobre consumo de la Procuraduría Federal de Consumidor, “casi siete de cada diez páginas web de compañías que hacen
ventas por internet no garantizan seguridad a los usuarios y entre ellas figuran compañías públicas con alto reconocimiento”.

La dimensión del problema que representa la inseguridad en internet condujo a que durante el año pasado, la Policía Cibernética desmantelara mil 507 sitios web inseguros, según datos de la Comisión Nacional para la Defensa de los Usuarios de las Instituciones Financieras (Condusef). Velázquez recuerda una institución mexicana que solicitó sus servicios al sospechar que sus sistemas habían sido vulnerados. Las investigaciones arrojaron que un hacker utilizaba sus activos informáticos mediante operaciones remotas desde una universidad de Brasil, para defraudar a cuentahabientes de bancos de Estados Unidos.

El especialista señala que con el aumento en el uso de internet para realizar transacciones comerciales y financieras también se han incrementado los ciberdelitos en un ambiente jurídico que requiere de importantes cambios legislativos por las dificultades para tipificar este tipo de ilícitos.

Por otro lado, es muy común a partir del florecimiento de esta especialidad, escuchar conceptos como “cadáver cibernético” o “autopsia cibernética”, que hacen muy atractivo el tema. Para Velázquez, quien ha estudiado sobre todo en Estados Unidos, esos términos no existen en realidad: es parte de la parafernalia para atraer a la gente.
Lo importante aquí, dice, es que del mismo modo en que se realiza una investigación policial, en el ámbito de las redes informáticas es posible realizar pruebas periciales para identificar los elementos de una investigación.

Campo de trabajo
Lo que no se puede poner en duda es la eficacia de esta técnica, sobre todo en países como el nuestro donde las actividades vía internet están en aumento. El dato más reciente de la Asociación Mexicana de Internet muestra que el comercio electrónico creció 59 por ciento entre 2004 y 2005 para alcanzar un valor de 3 mil 792 millones de pesos; a ese ritmo de avance, en 2006 pudo haber alcanzado los 6 mil 29 millones, y en 2007 serían 9 mil 586 millones.

Todo ello a partir de que según cálculos de la misma asociación, en México hay 8.7 millones de computadoras que tienen conexión a internet, lo que representa un crecimiento mayor a 22 por ciento que en 2007. Los cibernautas están calculados en 20 millones de mexicanos. El titular de la Condusef, Luis Pazos,señala que “actualmente cerca de 8 millones de personas en México ya utilizan internet para realizar operaciones bancarias. 99 por ciento de las operaciones bancarias por internet son satisfactorias y apenas 0.02 por ciento no son satisfactorias”.

Hacia una definición
¿Qué es el cómputo forense? La definición aceptada a escala mundial es la aplicación de técnicas científicas y analíticas a infraestructuras tecnológicas para poder presentar lo contenido en ellas en un proceso legal. “En pocas palabras”, dice el experto mexicano Andrés Velázquez, “es utilizar información, archivos y datos contenidos en elementos tecnológicos para poder presentarlos en un procedimiento legal”.
El especialista aclara que los elementos tecnológicos no se limitan a computadoras: también pueden ser teléfonos celulares, asistentes personales digitales (PDA) o cualquier dispositivo con memoria que pueda convertirse en una huella reveladora de los detalles de un delito informático.

Lo que hace el analista de cómputo forense es, mediante la tecnología más elaborada y un perfecto conocimiento en informática, meterse en las entrañas de cualquier equipo con memoria para descubrir robo de secretos industriales, ciberfraudes financieros, pornografía infantil, secuestros y toda actividad delictiva que haya dejado huella física en el equipo.

Claves

Cabos sueltos
• El único sistema informático totalmente seguro es el que está apagado, desconectado y guardado en una caja fuerte, dice Andrés Velázquez, que creó Mattica, el primer laboratorio de cómputo forense en Latinoamérica.
• El delito informático más común es el robo de secretos industriales (35% de los casos). Y las evidencias dicen que en 82 por ciento de la sustracción la comete un empleado de la empresa afectada.
• La mitad de los delitos la representan amenazas y difamación (30%), fraude y abuso de confianza (20 por ciento).

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