• Fecha: Sep 25, 2012
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clouds.davecrosbyMás del 41% de las organizaciones de América Latina cuentan con iniciativas de cómputo en la nube pero pese a las ventajas que ofrece, trae dos problemas para investigaciones digitales: la jurisdicción y el control de la información.

El cómputo de nube se está volviendo una tendencia generalizada para los usuarios de Internet. Estos servicios, que empezaron a popularizarse a través de los correos web, hoy son usados por usuarios y empresas para guardar y/o compartir información. Se calcula que más del 41% de las organizaciones de América Latina cuentan con iniciativas de cómputo en la nube y se espera que la cifra llegue a 80% para 2015. Por otra parte, la demanda de seguridad en la nube por las empresas llega hasta 80%, por encima de valores como la continuidad del negocio, ROI y control en la propiedad de tecnologías.

Sin embargo, pese a todas sus ventajas, como la movilidad, la capacidad de almacenamiento, y la posibilidad de trabajar de forma cooperativa sin tener infraestructura con diferentes herramientas, el cómputo en la nube viene con dos problemas muy graves desde el punto de vista de las investigaciones digitales: la jurisdicción y el control de la información.

«Una de los principales controversias sobre el Cloud Computing, y del cual se habla a nivel internacional, es a quién le pertenece la nube desde el punto de vista jurídico. Es decir, si yo subo información a una nube, se la entrego a alguien que va a hacer uso de ella o que me va a dar recursos para poder trabajar con ella: ¿Está la información en un servidor que se encuentra dentro de los límites del país, en el caso de que se requiera una investigación?», pregunta Andrés Velázquez, Presidente y Fundador de MaTTica.

De acuerdo con el ejecutivo, una de las pesadillas corporativas es contratar un servicio de cómputo en nube y que, por coincidencia, nuestra información y la de la competencia compartan el mismo servidor. «Imaginen que llega una orden judicial contra mi competencia, y ellos logran que se ejecute en el servidor donde también está mi información. Ahora mis datos serán entregados a un proceso judicial sin que pueda hacer nada al respecto. Ese es, por ejemplo, uno de los problemas de jurisdicción de las redes de Cloud Computing», comenta Andrés Velázquez.

Otro gran problema tiene que ver con territorialidad. Como ejemplo, el ejecutivo pregunta qué pasaría si el servidor de Gmail donde está mi correo, hace una replicación a China y resulta que allá obtienen una orden de cateo para todos los servidores de Gmail. Es que además, con el modelo del Cómputo en la Nube, la información no está necesariamente en un solo lugar, sino que pueda estar en múltiples ubicaciones.

Finalmente, tampoco se puede olvidar el tema de la responsabilidad jurídica de las empresas que brindan estos servicios. Andrés Velázquez indica que hay que revisar bien los contratos que se firman o a los que se adhiere una empresa o un usuario. «Por ejemplo, si leemos el contrato de Gmail, podemos notar que éste no se hace responsable de los mails que puedas perder por alguna situación. Y esto se repite para muchos servicios», afirma.

Actualmente, la industria de Cloud público representa un mercado de 85 mil millones de dólares, según cifras de Panda Group. Sin embargo, la cifra de usuarios corporativos preocupados por cómo se garantiza la seguridad de los datos empresariales a la hora de migrar a la nube llega aún al 74%, de acuerdo al estudio de la consultora Network Instruments.


Fuente: Negocio Inteligente
Negocio Inteligente

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