• Fecha: Abr 26, 2011
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En MaTTica, como lo hemos platicado anteriormente todos los días hay aprendizaje, pues cada día la delincuencia avanza. Las herramientas que se tienen al alcance de los investigadores forenses digitales también están a la mano de los delincuentes y como dicen las autoridades, de los «presuntos delincuentes» también.

En esta ocasión el tema a tocar es la suplantación de identidad, y partimos de algo que sucedió en Twitter hoy:

Sale publicado en una cuenta, supuestamente de Volkswagen en México un Twitt que levantó las miradas de usuarios de la red social quienes pensando que se trataba del canal oficial de la armadora empezaron a hacer ruido en el sentido de la seriedad y profesionalismo de su administrador. Aquí la imagen del Twitt que disparó la controversia:

¿Suplantación de identidad contra VW México?

¿Suplantación de identidad contra VW México?

El tema es que la cuenta, aún cuando dice ser de Volkswagen México, no es la oficial. Los elementos que la delatan son desde luego el Twitt erróneo, la cantidad de followers, el teléfono y la dirección no pertenecientes a Puebla y el URL de la página web.

Un tercero entonces, usurpa el nombre, marca y logotipo de otra empresa con mayor prestigio y reconocimiento de marca para poder allegarse más prospectos e idealmente clientes. Quizá todo bien, incluso hasta podría darse el caso que fuese este tercero una concesionaria autorizada y con licencia de uso de marca de VW (lo cual dudamos), pero en el momento en que falla algo, el tema puede salirse de control. Esto sucede cuando se manda un Twitt que llama la atención.

Y entonces nos hace pensar que las empresas pueden vulnerarse en su identidad por una falta de planeación adecuada en términos de medios sociales. Es un hecho que los medios sociales, la conocida Web 2.0 es una tendencia global, y que así como sucedió en su momento con los nombres de dominio y el secuestro de nombres o registros legítimos de ellos no por los propietarios de las marcas, sino por otras entidades, con derechos, por ejemplo en casos tan sonados como el de nissan.com, hoy sucede con los perfiles en medios y redes sociales. Habiéndose llegado incluso al caso de secuestros de perfiles en facebook y Twitter, queda claro que las empresas deben proteger a la brevedad su identidad y perfiles en medios sociales.

Hablando en plata, un tema como el que en esta nota comentamos NO constituye un delito. Al menos en México, el robo o suplantación de identidad no están tipificados, sin embargo, puede haber un daño patrimonial sobre el afectado  en torno al valor de la marca. Si bien el delito no se puede seguir como suplantación de identidad, un buen abogado podría tratar de generar e incluso podría ganar una querella en términos de propiedad intelectual.

Para ello, nuestros cuestionamientos aquí son:

  • ¿Cómo puede una empresa, en este caso VW prevenir este tipo de situaciones?
  • ¿Es factible o necesario implementar un plan de control de daños cuando no se tiene definido un proyecto en medios sociales?
  • ¿Cómo podría la forensia digital jugar un papel importante para la clasificación y uso de evidencias digitales ante un juzgado en este tipo de situaciones?

Esperamos sus opiniones.

 

 

 

 

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