• Fecha: Nov 09, 2009
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  • Esa es una de las nuevas formas de delito que acosan a los colombianos, según la Policía.

El ‘paquete chileno’ se ha refinado y para ‘embolatar’ a sus víctimas los cacos se han vuelto expertos en el uso de lo último en tecnología. Las últimas trampas para hurtar dinero hacen parte de la lista de nuevas formas de delito que hoy acosan a los colombianos, según la Policía.

Van desde el fraude electrónico, las falsas ofertas vía teléfono celular (el smishing, trampas enviadas por mensajes de texto), el robo de identidad, hasta la venta ilegal de bases de datos, el espionaje industrial, los ataques con virus en sistemas, hacking o sabotaje y el ciberbulling (ciber-acoso) -que fue el origen del asesinato de una universitaria registrado recientemente en Bogotá-

Algunos de esos delitos, como los hurtos a través de la banca virtual, les han reportado a los ciberdelincuentes la cifra ya mencionada, según la Policía.

Uno de esos casos ocurrió hace dos meses, cuando 40 personas en Bogotá denunciaron que las habían estafado con una falsa oferta de empleo por Internet. «El número de estafado pudo ser más alto y algunos de los afectados, por vergüenza o porque consideraban que iban a perder más tiempo, no se atrevieron a denunciar», dijo una fuente de la Fiscalía.

Todo empezó con un aviso en una página web que ofrecía empleo en una petrolera, «sin necesidad de hablar inglés». A los interesados les enviaron un formulario a un e-mail, y les exigieron 600 dólares en consignación para gastos administrativos. El dinero fue a parar a una cuenta en Canadá, que había sido abierta con un nombre ficticio y que a los pocos días estaba desocupada y abandonada.

Como lo reveló recientemente este diario, los casos de estafas a través de mensajes de texto van en aumento. Lo mismo pasa con otras como el robo de identidad electrónica, que se tipificó como delito apenas desde enero pasado y que, según el mayor Freddy Bautista, jefe del área de Delitos Informáticos de la Dijín, reporta un aumento de hasta el 20 por ciento en octubre, comparadas las denuncias con comienzos de año.

Un factor que ha sido determinante en la suplantación es la información personal desmedida que se pone en las comunidades virtuales. Generalmente los datos que se suben a estos portales terminan siendo la llave de entrada a los e-mails personales.

El fraude electrónico es el más común en ese escalafón, porque incluye desde la actualización de datos hasta la clonación de tarjetas.

Este es el método más utilizado, según Bautista, para defraudar o hurtar dinero a través de la banca virtual. Por tal razón, las autoridades bancarias le están apostando a nuevas tecnologías, como las claves dinámicas y la abolición de la banda por un chip. También tienen en su lista seguir con la pedagogía para crear conciencia y dificultarle la tarea a la delincuencia.

Y es que las autoridades han detectado que la delincuencia tras los fraudes electrónicos requiere en esencia de tres elementos: un buen computador, conexión a Internet y tiempo para operar. Además, no se necesita de muchas víctimas para lograr efectividad en el robo.

En el caso del phising (pesca), apenas con un 2 ó 3 por ciento de personas que ‘actualicen’ sus datos en esas páginas es suficiente para que el ‘ciberdelincuente’ obtenga jugosas ganancias. «Una vez la víctima hace click, la operación de fraude es casi que inmediata. Si han enviado 100 correos, con tres que sean respondidos los delincuentes pueden llevarse un botín superior al millón de pesos por día», indica la Policía.

Hay otra modalidad, la de las ofertas de dinero fácil, que en su mayoría empiezan a través de impresos, que pueden ser volantes, pero que no son exclusivas de ese medio y también llegan vía e-mail. Los estafadores juegan con los gustos, los vicios y la necesidad de la gente del común, para atraer su atención y que consignen dinero en una cuenta o lo entreguen en efectivo.

Empleados desleales

La infidelidad empresarial es hoy por hoy uno de los mayores desafíos con los que están lidiando las autoridades, porque allí se está generando la venta de bases de datos.

Aunque en muchos casos se comercializa esa información para facilitar las promociones (venta de portafolio de servicios a empresas), ese es el primer paso para que termine en manos de la delincuencia. Recientemente las autoridades detectaron la venta de un listado de 30 mil nombres, con sus cuentas y teléfonos, que era ofrecido en Internet por 200 mil pesos.

Según Ernesto Carrasco, gerente de Kroll Colombia, firma que asesora investigaciones de fraudes internos en empresas, detectar al defraudador puede durar hasta 36 meses.

Parte de la dificultad que hay en esas indagaciones es que en contraposición con la prevención del fraude está el derecho a la intimidad de los empleados, que impide acceso a nformación que guardan en los equipos que usan y que puede ser la evidencia.

El asesinato de una universitaria en Bogotá, a manos de dos jóvenes que había conocido a través de Facebook y el chantaje a 14 niños de un colegio bilingüe del norte prendieron las alarmas por los riesgos de las llamadas comunidades virtuales. Para las autoridades, a través de ellas se están marcando preocupantes pautas de comportamiento -en especial en jóvenes- como violencia, acoso sexual o discriminación.

Hace dos semanas, el Ministerio de Comunicaciones clausuró una página denominada Tutudio. Era utilizada como lugar de encuentro exclusivo para ataques.

Nuevas tarjetas y doble clave

María Mercedes Cuellar, presidenta de la Asobancaria, habla sobre las nuevas medidas para disminuir estos delitos.

¿Qué delitos contra el sistema bancario se han incrementado?

La clonación de tarjetas débito y crédito tanto en cajeros como en datáfonos y el fraude a través de Internet.

¿Cómo se está blindando el sistema financiero?

Con herramientas que les permiten la elaboración de los perfiles transaccionales de cada uno de sus clientes, y de mecanismos para identificar operaciones que no corresponden con esos hábitos.

¿Qué habrá de nuevo en cajeros y tarjetas?

A partir del primero de enero del 2010 todas las oficinas y los cajeros automáticos tendrán cámaras de video. La idea es que el otro año todos los bancos empiecen a implementar el chip en las tarjetas, que evitará que estas se deslicen y se clonen. Lo otro es el uso de claves dinámicas para mecanismos no presenciales. Los clientes tendrán un token (especie de llavero) que les indicará una clave para hacer una única transacción. Es decir, habrá dos contraseñas, la permanente y la que llegue al token.

Fuente: ElTiempo.com

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